Se ha tenido acceso a un “Anteproyecto de Ley de Medidas Administrativas y Fiscales” por medio del cual el Gobierno de Canarias pretende reducir el déficit público de la Comunidad Autónoma y reactivar la tremendamente deprimida economía de la región, a cuyos fines, además de adoptar medidas administrativas que no viene al caso considerar aquí, lleva a cabo un aumento generalizado de la presión fiscal que alcanza a los tres grupos de tributos que integran el sistema tributario canario, entendido este concepto en su sentido más amplio, es decir, a los tributos cedidos, a los tributos propios del REF y a los tributos propios de la Comunidad Autónoma.

En relación con el tercero de los grupos de tributos reseñados, que es el que interesa en este momento, el Anteproyecto de Ley de referencia, además de aumentar la presión fiscal derivada del Impuesto Especial canario sobre las Labores del Tabaco y del Impuesto Especial canario sobre Combustibles Derivados del Petróleo, prevé la creación de tres nuevos impuestos propios de la Comunidad Autónoma, dos de ellos supuestamente medioambientales, a saber:

-En cuanto a los dos impuestos supuestamente medioambientales, se trata, en concreto, de los siguientes:

· Un Impuesto sobre Grandes Establecimientos Comerciales.

· Un Impuesto sobre Determinadas Actividades que Inciden en el Medio Ambiente.

-El tercero de los tributos de nueva creación es un Impuesto sobre los Depósitos de los Clientes en las Entidades de Crédito Canarias.

Llegado el momento, cuando culmine la tramitación del Anteproyecto y la Ley se publique en el “Boletín Oficial de Canarias”, se tendrá ocasión de considerar con más detenimiento y conocimiento de causa los tres impuestos de nueva creación arriba reseñados. Por ahora, basta con apuntar que el camino elegido por el Gobierno canario sólo puede conducir a esa complicada región de España a una situación de depresión económica y más pobreza.

José Ignacio Rubio de Urquía