El apartado 3 del artículo 102 LGT dispone lo siguiente:

“En los tributos de cobro periódico por recibo, una vez notificada la liquidación correspondiente al alta en el respectivo registro, padrón o matrícula, podrán notificarse colectivamente las sucesivas liquidaciones mediante edictos que así lo adviertan.

El aumento de base imponible sobre la resultante de las declaraciones deberá notificarse al contribuyente con expresión concreta de los hechos y elementos adicionales que lo motiven, excepto cuando la modificación provenga de revalorizaciones de carácter general autorizadas por las Leyes.”

Pues bien, el apartado Siete del artículo 14 del Proyecto de Ley por la que se adoptan diversas medidas tributarias dirigidas a la consolidación de las finanzas públicas y al impulso de la actividad económica, publicado en el “Boletín Oficial de las Cortes Generales –Congreso de los Diputados- de 4 de octubre de 2012, añade una disposición adicional decimocuarta a la LHL, a cuyo tenor:

“Cuando se produzcan modificaciones de carácter general de los elementos integrantes de los tributos de cobro periódico por recibo, a través de las correspondientes ordenanzas fiscales, no será necesaria la notificación individual de las liquidaciones resultantes, salvo en los supuestos establecidos en el apartado 3 del artículo 102 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria.”

Es evidente que con el precepto proyectado se pretende excluir de la obligación de realizar notificaciones individuales de las liquidaciones de los tributos locales periódicos de cobro por recibo, además, todos los supuestos en los que las modificaciones generales de bases, tipos, cuotas, etc. de dichos tributos vengan dispuestas directamente por las Ordenanzas fiscales, y no sólo las que tengan su fundamento en una norma legal como hasta ahora. Cada vez se reducen más las garantías de los contribuyentes.

José Ignacio Rubio de Urquía