Se ha publicado en el “Boletín Oficial de Aragón” de 10 de diciembre de 2014 la Ley 10/2014, de 27 de noviembre, de Aguas y Ríos de Aragón, la cual crea y regula un Impuesto sobre la Contaminación de las Aguas, que se define como un “impuesto solidario de finalidad ecológica que tiene la naturaleza de recurso tributario de la Comunidad Autónoma, cuya recaudación se afectará a la financiación de las actividades de prevención de la contaminación, saneamiento y depuración” que señala la propia Ley.

El hecho imponible del impuesto está constituido por “la producción de aguas residuales que se manifiesta a través del consumo de agua, real o estimado, cualquiera que sea su procedencia y uso, o del propio vertido de las mismas”.

Son sujetos pasivos del tributo a título de contribuyentes los usuarios del agua; y lo son a título de sustitutos las entidades suministradoras.

En el caso del uso doméstico del agua, la base imponible del impuesto se determina en función del volumen de agua consumido o estimado; y en el caso del uso industrial, se determina en función de la carga contaminante estimada.

La cuota tributaria se determina aplicando una tarifa que consta de un componente fijo y otro variable: el componente fijo se aplica a cada sujeto pasivo; y el componente variable en función del volumen de agua o de la carga contaminante, según el caso.

Bien, he ahí un impuesto autonómico más, por si a alguien se le olvida que las Comunidades Autónomas también existen.

José Ignacio Rubio de Urquía