Cuando se aprobaron las Tarifas del IAE en 1990, el comercio minorista en grandes superficies estaba circunscrito a los “grandes almacenes” y a los “hipermercados”, principalmente, siendo marginal el comercio en los denominados “almacenes populares”. Debido a esa realidad económica, en aquel momento las Tarifas solo contemplaron el “comercio mixto o integrado en grandes superficies”, quedando clasificado el mismo en el grupo 661 de la Sección 1ª de aquellas, y dentro de ese grupo, el “comercio en grandes almacenes” se clasificó en el epígrafe 661.1, el “comercio en hipermercados” en el epígrafe 661.2 y el “comercio en almacenes populares” en el epígrafe 661.3.

Con el transcurso del tiempo, fueron apareciendo en el panorama económico español otras fórmulas de comercio minorista en grandes superficies, que vinieron a ser conocidas como “comercio especializado en grandes superficies”, dado que el objeto de la actividad se centraba en determinadas gamas de productos, tales como artículos de deporte, de bricolaje, juguetes, electrodomésticos, etc. Estas nuevas actividades de comercio especializado en grandes superficies, sin embargo, no fueron contempladas por las Tarifas del impuesto, de suerte que los titulares de las mismas encontraron su respectiva ubicación en los grupos o epígrafes ya existentes dedicados al comercio al por menor de los productos de que se tratare, o, como en el caso del comercio de artículos de bricolaje, en el epígrafe que se habilitó a tal efecto.

A medida que ese tipo de grandes establecimientos comerciales especializados fueron proliferando, muchos Ayuntamientos comenzaron a prestar atención al nuevo fenómeno económico, y no tardaron en concluir que, aun tratándose de un comercio especializado, en los establecimientos se vendían, además de los artículos propios de la respectiva especialidad comercial, artículos de otra clase. Y en razón a ello, esos ayuntamientos dispusieron (i) que los establecimientos en cuestión debían clasificarse y tributar por todos los grupos o epígrafes de comercio menor correspondientes a los artículos o productos que se vendían en los mismos, aunque fuese de forma marginal o complementaria de su comercio especializado; o (ii) que debían clasificarse y tributar como grandes almacenes o como hipermercados.

Ni decir tiene que tal planteamiento de los Ayuntamientos no fue compartido por los titulares de los grandes establecimientos comerciales especializados, quienes, por un lado, reivindicaron la esencialidad de la especialidad de su comercio, y, por otro, rechazaron ser considerados grandes almacenes o hipermercados. El pleito estaba servido, pues, y la litigiosidad no se hizo esperar, llegando a ser muy intensa. Por su parte, entre los órganos jurisdiccionales que se han venido pronunciando al respecto no se encuentra un criterio común, decantándose la mayoría de ellos bien por la clasificación de las grandes superficies especializadas en el epígrafe 661.1 de las Tarifas, como si de grandes almacenes se tratare, bien por su clasificación en el epígrafe 661.2, como si de hipermercados se tratase.

En ese contexto, la Ley 11/2020, de Presupuestos generales del Estado para el año 2021, ha intentado poner fin a la referida situación de litigiosidad incesante, a cuyo efecto ha creado un nuevo epígrafe 661.9 en las Tarifas del IAE, a cuyo tenor:

“Epígrafe 661.9. Otro comercio mixto o integrado en grandes superficies, entendiendo por tal el realizado de forma especializada en establecimientos con una superficie útil para la exposición y venta al público igual o superior a los 2.500 m² de productos tales como los relacionados con el bricolaje y el equipamiento del hogar, mobiliario para el hogar y la oficina, artículos electrónicos y electrodomésticos, artículos para el automóvil, artículos para el deporte u otros. Cuota de:

Hasta 10.000 m²: 1,40 euros por m².

De 10.001 a 20.000 m²: 1,35 euros por m².

De 20.001 a 30.000 m²: 1,25 euros por m².

Exceso de 30.000 m²: 1,15 por m².

Nota: Se entenderá por superficie útil para la exposición y venta al público aquella en la que se exponen artículos para su venta directa, esté cubierta o no y sea utilizable efectivamente por el consumidor.”

Sin entrar en las deficiencias estructurales que se advierten inmediatamente en la nueva regulación -el comercio especializado es lo contrario de comercio mixto o integrado- no está nada claro que dicha nueva regulación vaya a poner fin a la litigiosidad que preside el panorama de la tributación por IAE del comercio especializado en grandes superficies, y ello por varias razones, entre ellas: (1) el nuevo epígrafe 661.9 no define el comercio especializado en grandes superficies; (2) con arreglo a los criterios conforme a los cuales los órganos jurisdiccionales están enviando a las grandes superficies especializadas al epígrafe 661.1 (“grandes almacenes”) o al epígrafe 661.2 (“hipermercados”), no existe razón alguna para que esa práctica tenga que cambiar, pues en los grandes establecimientos comerciales especializados se seguirán vendiendo marginalmente artículos ajenos a la especialidad; en fin (3) porque los establecimientos con superficie inferior a 2.500 metros cuadrados continuarán estando al albur de lo que interpreten los Ayuntamientos, ya que en ningún caso podrán tributar por el nuevo epígrafe 661.9 de las Tarifas.

 

Ciertamente, estamos ante una regulación precipitada, poco meditada e insuficiente, que no solo no va a reducir significativamente el actual estado de litigiosidad, sino que lo va a aumentar, probablemente. Además, ¿dónde está el informe económico acreditativo de que las cuotas fijadas al nuevo epígrafe 661.9 no exceden del 15% del beneficio medio presunto de la respectiva actividad de comercio especializado en grandes superficies? Al parecer, el informe en cuestión no existe, de donde las cuotas fijadas bien pudieran ser superiores al límite máximo señalado en el artículo 85.1.Base Cuarta LHL.

José Ignacio Rubio de Urquía