En la NOTA DE ACTUALIDAD 301, publicada en esta web en diciembre de 2020, comentábamos el por aquel entonces más reciente llamamiento a la “armonización fiscal”, el realizado en octubre de ese año por los independentistas catalanes.

A propósito de ese llamamiento, y tras exponer brevemente el sistema de cesión de tributos del Estado a las Comunidades Autónomas, en cuyo seno adquiere sentido la expresión “armonización fiscal”, comentamos:

No deja de sorprender, dígase de paso, que quien más presionó en su día para el establecimiento de un régimen de “corresponsabilidad fiscal”, un régimen de competencia normativa autonómica sobre los tributos cedidos, Cataluña, sea ahora quien más está presionando a favor de un proceso de “armonización fiscal”, un proceso de vuelta atrás, en realidad, salvo que en el trasfondo de la actual reclamación catalana haya algo más, algo que no se nos cuenta.

Y tan sorprendente era el llamamiento en cuestión, como que tenía truco, pues en su trasfondo había algo que no se nos contaba, efectivamente, que se nos está empezando a contar ahora.

Ciertamente, el independentismo catalán ya no habla de “armonización fiscal” como lo hacía en octubre de 2020, ahora habla de “autonomía fiscal”, o dicho de otra forma, hablaba de “armonización fiscal” para las demás Comunidades Autónomas, mientras que para Cataluña pensaba en términos de “autonomía Fiscal”.

Ahora que sabemos lo que entonces solo barruntábamos, no nos resta sino conocer en qué consiste, exactamente, la “autonomía fiscal” a que se refieren los independentistas: ¿tendrá algo que ver con el “plan fiscal para Cataluña” del que el PP está hablando estos días?

 

José Ignacio Rubio de Urquía