Han transcurrido ya unos tres años y medio desde que se promulgó y entró en vigor el nuevo EAC, allá por julio de 2006; y mientras en amplios sectores de la sociedad española se está a la espera de que el TC se pronuncie sobre su constitucionalidad, los poderes públicos estatal y catalán no pierden el tiempo y proceden velozmente a su desarrollo en todos los órdenes. Así, simultáneamente a la aprobación de los textos legales articuladores del nuevo sistema de financiación autonómica (Ley Orgánica 3/2009 y Ley 22/2009), fuertemente influidos éste y aquellos por el régimen de financiación de la CAC contenido en el citado nuevo EAC, la AEAT y la ATC han suscrito un Convenio de Colaboración “para la implantación de la ventanilla única tributaria y la realización de determinados trámites en materia tributaria”, publicado por Resolución de 21 de diciembre de 2009 en el BOE número 4, de 5 de enero de 2010.

Una lectura superficial del Convenio pudiera hacer pensar que se está ante un mero instrumento de colaboración entre ambas Administraciones tributarias, pero si se profundiza en su texto, enmarcando éste en los antecedentes y en las perspectivas de futuro que ofrece el nuevo EAC, no resulta difícil concluir que se está ante el inicio de un proceso de desaparición paulatina, real en todo caso, de la Administración tributaria estatal de Cataluña. Y esta conclusión no debe coger a nadie por sorpresa, pues la disgregación de esa Administración tributaria está en el fundamento mismo de la creación de la AEAT en 1990.

J.I.R.U.