Después de mucho anunciar, de mucho hablar, de mucho ir y venir, de mucho meter y sacar, por fin llega al Consejo de Ministros el “tan esperado” Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible (APLES). La mera rúbrica o título del documento daba fundados motivos para sospechar que se estaba ante una operación de comercialización de humo; y es lo cierto que lo que se conoce del texto aprobado por el Consejo no ha defraudado lo más mínimo.

En efecto, y partiendo de ese conocimiento, cabe afirmar que la “economía sostenible” es puro voluntarismo envuelto en presuntos principios y formulaciones carentes, las más de las veces, de contenido sustantivo alguno. Así, las materias, si es que de materias cabe hablar, que constituyen el objeto del APLES se refieren a las cuestiones siguientes:

-Mejora del entorno económico.
-Competitividad.
-Sostenibilidad medioambiental.
-Aplicación y evaluación de la Ley.

En particular, y al parecer, APLES contiene alguna novedad en materia tributaria local y en relación con el Catastro Inmobiliario; pero habrá que esperar a la publicación del Proyecto de Ley en el “Boletín Oficial de las Cortes Generales” para confirmar este extremo, así como lo más arriba apuntado.

J.I.R.U.