Bajo la atractiva, pero vacía, rúbrica de “medidas fiscales para la reducción del déficit público y para la sostenibilidad”, la CAA ha aprobado, por medio de su Ley 11/2010, un paquete de actuaciones fiscales que no habría diseñado con más tino el peor enemigo del pueblo andaluz. De entre todas ellas cabe destacar las siguientes:

-“En el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, desde el 1 de enero de 2011, se crean tres nuevos tramos en la tarifa autonómica para bases superiores a los 80.000 euros”.

-Asimismo, y para aumentar la progresividad del IRPF, “se establece el límite de renta en 80.000 euros en tributación individual y de 100.000 euros en tributación conjunta en algunos beneficios fiscales. . .”. Además, y con la misma finalidad, se establecen límites específicos en relación con beneficios fiscales regulados en otra normativa en vigor.

-En el ISD “se establece el requisito de patrimonio preexistente para la aplicación de la mejora de la reducción autonómica a favor de personas con discapacidad cuya base imponible no supere los 250.000 euros, si no pertenecen a los Grupos I y II de parentesco”.

-En el ITP “se eliminan los tipos reducidos en transmisiones de viviendas protegidas”.

-“Se crea el Impuesto sobre los Depósitos de Clientes en las Entidades de Crédito en Andalucía, a través de la aplicación de una tarifa en tres tramos a la base integrada por el valor de los depósitos de los clientes en las entidades de crédito con oficinas en Andalucía.”

-Se establece un tipo de gravamen superior en el Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte para los que sean especialmente contaminantes o de elevado valor.

-“Se crea el Impuesto sobre las Bolsas de Plástico de un Solo Uso en Andalucía, repercutiendo los establecimientos comerciales sobre los clientes un importe por cada bolsa de plástico de un solo uso suministrada para el transporte de las compras realizadas.”

En vista de lo precedente, no es de sorprender la fuga de rentas medias y altas andaluzas que se está produciendo, cada vez en mayor número, a otras CCAA, especialmente a la CAM. ¡Qué lástima!: Andalucía parece estar condenada a no levantar cabeza.

 José Ignacio Rubio de Urquía